El cronograma del Banco Central para 2026 dejó de llevar la palabra "CBDC". El Drex, anunciado en agosto de 2023 como "la moneda digital de banco central más innovadora del mundo", va a estrenar en el segundo semestre de este año como infraestructura centralizada de reconciliación de gravámenes — una herramienta de back-office bancario para verificar si activos dados como garantía en operaciones de crédito ya están vinculados a otras obligaciones.
Sin blockchain. Sin tokenización. Sin smart contracts. Sin acceso público. Sin ciudadano final.
Lo que quedó del proyecto que Roberto Campos Neto presentaba como "el inicio de la tokenización del sistema bancario" cabe en un único párrafo en el plan operacional: instituciones financieras consultan, vía API centralizada del BC, si determinado activo ya tiene gravamen en otro registrador. Cuando hay, el sistema bloquea la duplicidad. Cuando no hay, libera la operación. Fin del alcance.
Este artículo cierra el arco que abrimos cuando la B3 anunció su stablecoin lastrada en real y enterró el Drex como CBDC popular. En aquel momento, la señal ya era clara: el vacío de tokenización del real sería llenado por el sector privado regulado, no por el BC. Hoy, con la confirmación del alcance reducido del Drex 2026, el entierro es oficial. Y hay un tercer personaje en esa historia que advertía desde 2024: el Tribunal de Cuentas de la Unión.
2023: la vanguardia que fue anunciada
Cuando lanzó el Drex en agosto de 2023, el BC bajo Campos Neto fijó una narrativa ambiciosa. Era la primera CBDC minorista de América Latina, basada en Hyperledger Besu — fork de Ethereum en capa permisionada —, con módulos de smart contract previstos para liquidación automatizada, cuentas tokenizadas y acceso directo vía wallet del ciudadano.
El pitch público combinaba cinco promesas:
- Inclusión financiera: acceso directo a servicios bancarios por la capa digital, sin intermediación tradicional;
- Tokenización nativa de activos: inmuebles, vehículos, títulos públicos circulando on-chain;
- Liquidación atomizada: smart contracts para Delivery vs. Payment (DvP) en segundos;
- Pago de beneficios sociales: Bolsa Familia y demás transferencias federales vía Drex;
- Programabilidad: composición de transacciones condicionales para crédito y contratos comerciales.
Campos Neto cerró la comunicación oficial de 2023 con la frase que se volvería lema: "El Drex es el inicio de la tokenización del sistema bancario". No era solo un producto. Era un punto cero.
La polémica del GitHub que nadie olvidó
En 2023, aún en fase de piloto, el BC publicó el código fuente del Drex en repositorio abierto. La comunidad de desarrolladores brasileña detectó — y divulgó — funciones administrativas integradas en el contrato base capaces de:
freeze()— congelar saldo de cualquier dirección por orden del administrador;burn()ymint()— destruir y emitir tokens en direcciones específicas;- Alteración administrativa de saldo individual sin rastro de transacción convencional.
El BC reaccionó publicando nota técnica en que enumeraba esas funciones como reflejo de "poderes judiciales existentes en el sistema actual" — argumento institucionalmente correcto (saldos bancarios hoy también pueden ser bloqueados por orden judicial), pero que no disipó la preocupación. El punto crítico era arquitectónico: esas funciones estaban integradas en el protocolo base, no en capa de compliance separada. Lo que normalmente exige oficio judicial, en el Drex, exige solo clave administrativa.
La polémica del GitHub se volvió la primera grieta en la narrativa "CBDC innovadora". No era innovación descentralizada — era infraestructura tradicional con vestido de blockchain.
2024: el TCU advertía
En 2024, el Tribunal de Cuentas de la Unión concluyó auditoría operacional sobre el proyecto Drex. El informe, validado por el plenario, fue cortés en la forma y duro en el contenido. Las recomendaciones se concentraron en cuatro puntos:
- Privacidad de datos: la tecnología elegida (Hyperledger Besu + Anonymous Zether) no atendía simultáneamente a los requisitos de privacidad del usuario y a la necesidad de visibilidad del BC para fines de supervisión. La arquitectura creaba un trade-off imposible;
- Performance: pruebas mostraron throughput muy por debajo de lo necesario para soportar el volumen real del sistema bancario brasileño;
- Escalabilidad: la red permisionada no escalaba linealmente conforme la adición de nodos participantes;
- Costos versus beneficios mensurables: el caso de uso prioritario del proyecto no justificaba la inversión en la infraestructura blockchain dada la alternativa centralizada.
El TCU exigió informes semestrales de avance al BC, instituyendo un régimen de monitoreo que, en la práctica, creó presión para reevaluación continua del alcance. No fue un veto. Fue una cobranza de prueba de valor que el proyecto, en la configuración original, no tenía cómo entregar.
Cuando el framework de Chainalysis para elección de blockchain en tokenización institucional fue publicado en mayo de 2026, quedó retrospectivamente claro: el BC había apostado al arquetipo equivocado para el caso de uso pretendido. Las cinco preguntas del framework — liquidez institucional, exposición ilícita, herramientas de compliance, atomic settlement y dependencia regulatoria — apuntaban a infraestructura pública (Ethereum o L2 equivalente) para la tesis original de inclusión y tokenización. La elección por DLT permisionada minimizaba el riesgo de soberanía, pero anulaba la ganancia de red de la tokenización abierta. El TCU, en lenguaje más sobrio, decía lo mismo.
2025: Galípolo recalibra el vocabulario en dos etapas
Gabriel Galípolo asumió la presidencia del BC en enero de 2025 y, en pocos meses, dejó claro que el Drex de Campos Neto no sobreviviría intacto. La recalibración fue hecha en dos etapas lingüísticas, ambas en foros públicos.
Primera etapa — Blockchain Rio, inicio de 2025. Galípolo, en panel, dijo la frase que paralizó al ecosistema: "La primera versión del Drex no usará blockchain". Técnicamente, la declaración no cancelaba el proyecto. Prácticamente, le retiraba la identidad. Un CBDC sin blockchain es, en la definición de la propia literatura del BIS, una cuenta digital centralizada — lo que Brasil ya tiene desde 1985, en el SPB.
Segunda etapa — febrero de 2025, en entrevista. Galípolo dio el segundo paso: "El Drex no es una moneda digital, es una infraestructura de tokenización". La formulación contradecía abiertamente la clasificación como CBDC que el propio BC mantiene en la página oficial del proyecto. Pero establecía el nuevo encuadramiento institucional: Drex no es dinero, es infraestructura.
En agosto de 2025, el BC formalizó la reformulación. El Drex pasaría a enfocarse en "reconciliación de gravámenes como primera entrega", con lanzamiento previsto para el segundo semestre de 2026. Blockchain y tokenización fueron empujados a "fases futuras" — eufemismo institucional para indefinición de cronograma.
Drex 2026: lo que quedó en la práctica
La entrega prevista para el segundo semestre de 2026 tiene perímetro funcional muy específico:
- Quién usa: instituciones financieras autorizadas por el BC. Escribanías y plataformas de crédito pueden ser integradas en fases posteriores — no en el MVP;
- Qué hace: consulta automatizada de gravámenes sobre activos usados como garantía. El sistema responde con binario "tiene/no tiene gravamen", liberando o bloqueando el registro de nueva garantía;
- Cómo funciona: API centralizada alojada en la infraestructura del BC, integrada al SPB y al Pix, con capa de gobernanza y auditoría bajo control exclusivo del regulador;
- Qué no hace: no emite token, no opera smart contract, no corre blockchain, no tiene wallet de ciudadano, no sustituye el real físico ni el real digital en cuenta corriente.
El caso de uso prioritario — desbloquear capital travado en duplicidad de garantía en operaciones de crédito — es legítimo y tiene valor mensurable. Investigaciones de Febraban estiman en decenas de miles de millones de reales el costo anual de operaciones de crédito interrumpidas por incertidumbre sobre gravámenes. Reconciliar esa capa produce economía real. Pero no exige blockchain, no exige tokenización, y no exige rebranding de "CBDC". Era un sistema interbancario tradicional todo el tiempo.
El vacío que el sector privado ocupó
Mientras el Drex se transformaba en herramienta de back-office, el vacío de la tokenización del real fue ocupado por el sector privado regulado. Tres frentes simultáneos:
El frente B3. La stablecoin lastrada en real de la bolsa brasileña, anunciada en mayo de 2026 junto con la Resolución 519 del BC, ofrece lo que el Drex prometía y no entregó: un real digital con propósito institucional, lastrado 1:1, operado en infraestructura regulada, integrable a otros activos tokenizados.
El frente USD stablecoin en el Pix. La integración del USDC al Pix por instituciones seleccionadas, que cubrimos en abril, creó, en la práctica, un shadow Drex en dólar tokenizado. El ciudadano brasileño consigue mover stablecoin vía PIX en tiempo real — exactamente el caso de uso que el Drex original prometía para el real digital.
El frente RWA agronegocio. El capítulo brasileño de RWA que Chainalysis identificó en el informe de 2026 muestra que tokenización agro — soja, ganado, recibibles de cosecha — está siendo construida en infraestructura pública (Polygon, Avalanche) por players privados como Liqi, B3 y tradings. El Drex no está en esa ecuación.
El mapa global de RWA del primer trimestre de 2026 no menciona a Brasil entre las jurisdicciones con volumen relevante de tesoro tokenizado, oro digital o commodities on-chain. El liderazgo institucional, en la trilogía BSTBL/BRSRV de BlackRock, stablecoins en stock de US$ 321 mil millones y tokenización de tesoro americano, está en el campo de los privados regulados. Brasil construía CBDC pública cuando el mundo estaba construyendo tesoro tokenizado privado.
El contexto geopolítico que rodea el final
Mientras el Drex se reduce a herramienta de gravamen, Europa endurece el discurso anti-stablecoin-dólar — con la declaración de Lagarde en Madrid endosando explícitamente el cerco del BCB a las stablecoins-dólar — y el Banco de Francia acelera el euro digital. Los EE.UU., por el CLARITY Act y por el GENIUS Act, optaron por delegar la tokenización del dólar al sector privado regulado (Circle, Tether, BlackRock BUIDL).
Tres rutas para la moneda digital de banco central, tres opciones institucionales distintas:
- UE: CBDC pública (euro digital) + cerco a stablecoin privada;
- EE.UU.: rechazo de CBDC pública + chancela a stablecoin privada vía GENIUS/CLARITY;
- Brasil: ni una cosa ni otra. CBDC vaciada para back-office bancario + cerco regulatorio a la stablecoin externa vía Resolución 561. El vacío de tokenización del real queda para iniciativas privadas (B3, fintechs) sin framework propio.
El punto no es que la ruta brasileña esté equivocada. Es que ella no es una ruta — es una desistencia. El Drex dejó de ser proyecto-estandarte sin que la alternativa estatal correspondiente haya sido formalizada. El sector privado regulado llena el vacío de facto, pero sin framework de tokenización explícito que dé escala. Es reactivo, no diseñado.
La perspectiva ON3X
Tres lecturas para el último acto del Drex y lo que significa para el ecosistema brasileño en los próximos 18 meses.
1. El Drex 2026 entrega valor real, pero no es lo que fue anunciado en 2023. Reconciliación de gravámenes es caso de uso legítimo y mensurable. Pero llamar esa entrega "Drex" mantiene viva una narrativa institucional que ya no corresponde al alcance. El BC ganaría en transparencia al renombrar el producto — algo como "RNG: Registro Nacional de Gravámenes" — y archivar formalmente el Drex como CBDC para retomada futura. La inercia de marca produce expectativa que la entrega no puede atender.
2. El TCU fue más técnico, más temprano, que la comunicación oficial del BC. La auditoría de 2024 ya señalaba, en lenguaje sobrio, lo que tres años después se volvió consenso silencioso: la tecnología elegida no servía al caso de uso pretendido. Que haya llevado casi dos años para la Dirección del BC traducir esa conclusión en revisión de alcance es el tipo de desfasaje institucional que cuesta caro en moneda de innovación. Los informes semestrales exigidos por el TCU se vuelven, retrospectivamente, el instrumento más relevante de gobernanza del proyecto.
3. El vacío de la tokenización del real quedó abierto para el sector privado regulado — y eso puede ser bueno o malo, pero necesita framework. La stablecoin de B3 es respuesta institucional inteligente al vacío. La integración USDC-PIX es respuesta operacional ingeniosa. La tokenización RWA del agro es respuesta de mercado. Pero la suma de las tres no sustituye una política pública explícita sobre tokenización del real. Sin framework, Brasil opera en un limbo: la CBDC vaciada no tokeniza, la stablecoin privada lastrada en real aún no tiene regulación clara, y el ciudadano termina prefiriendo dólar tokenizado a real tokenizado. La soberanía monetaria digital, que el BCB defiende públicamente como motivación de la Resolución 561, depende exactamente del framework que la desaparición del Drex dejó abierto.
La vanguardia anunciada en 2023 era para ser brasileña. La entrega de 2026 es discreta, técnica y necesaria — pero pierde el adjetivo. El Drex, como CBDC popular, murió silenciosamente entre el anuncio de Galípolo en el Blockchain Rio y la primera página del plan operacional del segundo semestre de 2026. Resta ahora lo que vivir por delante: el real tokenizado privado, con o sin framework explícito del regulador.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Drex en 2026?
El Drex 2026 es una infraestructura centralizada de reconciliación de gravámenes operada por el Banco Central. Permite que instituciones financieras consulten, vía API, si un activo ya tiene gravamen registrado en otro registrador antes de aceptarlo como garantía en operación de crédito. No opera en blockchain, no emite token, no tiene acceso público y no sustituye el real físico ni el real en cuenta corriente.
¿El Drex usa blockchain?
No. La versión original del proyecto, anunciada en 2023, preveía el uso de Hyperledger Besu (DLT permisionada basada en Ethereum). En 2025, el presidente del BC, Gabriel Galípolo, declaró públicamente que "la primera versión del Drex no usará blockchain". La entrega de 2026 es centralizada, sin DLT.
¿El Drex fue cancelado?
No formalmente. El BC mantiene el nombre "Drex" para la entrega de 2026, pero el alcance fue reducido de un CBDC minorista con tokenización nativa a una infraestructura de reconciliación de gravámenes restringida a instituciones financieras. Blockchain y tokenización quedaron para "fases futuras" sin cronograma público.
¿Quién puede usar el Drex en 2026?
Solo instituciones financieras autorizadas por el Banco Central. El acceso público directo (del ciudadano, vía wallet) fue descartado. Escribanías y plataformas de crédito pueden ser integradas en fases posteriores, pero no están en el alcance del MVP de 2026.
¿Qué dijo el TCU sobre el Drex?
El Tribunal de Cuentas de la Unión concluyó auditoría operacional del proyecto en 2024 y señaló fallas en privacidad, performance, escalabilidad y costo-beneficio de la arquitectura blockchain elegida. El TCU recomendó ajustes, exigió informes semestrales de avance al BC y estableció monitoreo continuo. La reformulación anunciada por el BC en 2025 y 2026 sigue esas recomendaciones.
¿Cómo queda la tokenización del real sin el Drex?
El vacío de tokenización del real está siendo llenado por el sector privado regulado: la stablecoin lastrada en real anunciada por B3 en mayo de 2026, la integración del USDC al PIX por instituciones seleccionadas, e iniciativas de tokenización de activos del agronegocio (Liqi, tradings, B3). Falta, sin embargo, framework regulatorio explícito de tokenización del real — algo que el Drex prometía entregar y no entregará.
