Operación Narco Azimut II: Policía Federal desmantela esquema multimillonario de lavado con criptomonedas
En la mañana del 26 de marzo de 2026, la Policía Federal de Brasil lanzó la segunda fase de la Operación Narco Azimut, una de las mayores acciones contra el lavado de dinero con criptoactivos jamás realizadas en el país. La operación resultó en el bloqueo de R$ 934 millones en bienes, la ejecución de 26 órdenes de registro y confiscación, y la detención de 7 sospechosos que formaban parte de una organización criminal sofisticada.
La acción movilizó a cerca de 50 agentes federales que actuaron simultáneamente en cuatro ciudades de los estados de São Paulo y Santa Catarina: São Paulo (capital), Ilhabela, Taboão da Serra y Balneário Camboriú. Las órdenes fueron emitidas por el 5º Juzgado Federal de Santos/SP, que autorizó tanto los registros como las detenciones temporales y la incautación de bienes.
Cómo funcionaba el esquema
Las investigaciones revelaron una operación criminal compleja y bien estructurada. La organización utilizaba una combinación de tres mecanismos financieros para mover y ocultar el origen de los fondos ilícitos: dinero en efectivo, transferencias bancarias y criptoactivos.
En el centro del esquema estaban empresas fachada y terceros reclutados específicamente para dar apariencia de legalidad a las transacciones. Estos “testaferros corporativos” realizaban operaciones financieras de alto valor que funcionaban como una capa de protección entre el dinero ilícito y los beneficiarios finales. La organización logró mover más de R$ 260 millones a través de esta estructura antes de ser identificada por las autoridades.
El uso de criptoactivos era una pieza clave del engranaje. Las monedas digitales actuaban como puente entre el sistema financiero tradicional y las operaciones ilícitas, permitiendo movimientos rápidos, difíciles de rastrear y sin los controles de compliance aplicados por los bancos tradicionales. Los fondos se convertían en cripto, se transferían entre carteras y luego se reconvertían en moneda fiduciaria a través de exchanges y operaciones P2P.
La ruta del dinero: de Santos al exterior
La elección de las ciudades no fue casual. Santos, como el mayor puerto de América Latina, ha sido históricamente una ruta estratégica para el tráfico internacional y el lavado de dinero asociado. Balneário Camboriú, en la costa de Santa Catarina, se ha convertido en los últimos años en un polo de concentración de riqueza vinculada a organizaciones criminales, con inversiones en inmuebles de alto valor que funcionan tanto como mecanismo de lavado como reserva de valor.
Ilhabela y Taboão da Serra funcionaban como bases operativas, donde empresas registradas a nombre de terceros procesaban las transacciones financieras. La proximidad con la capital paulista facilitaba la logística, mientras que la ubicación fuera de grandes centros dificultaba el monitoreo por parte de las autoridades.
La evasión de divisas también era un componente clave del esquema. Una parte significativa de los fondos se enviaba al exterior, configurando un delito adicional de evasión cambiaria. Las criptomonedas eran especialmente útiles en este aspecto, ya que permitían transferencias internacionales que eludían los controles del Banco Central y de la Receita Federal.
R$ 934 millones bloqueados: lo incautado
El volumen de bienes incautados es impresionante. Los R$ 934 millones incluyen inmuebles, vehículos de lujo, cuentas bancarias, inversiones financieras y criptoactivos rastreados en las carteras digitales de los investigados. Este valor representa el patrimonio acumulado por la organización a lo largo de años de operación.
Para dimensionar el impacto: R$ 934 millones superan el presupuesto anual de decenas de municipios brasileños. La incautación de estos bienes busca no solo castigar a los involucrados, sino también estrangular financieramente a la organización, impidiendo que los recursos continúen circulando en el sistema financiero.
Contexto: continuación de operaciones anteriores
Narco Azimut II no surgió de la nada. Es una continuación directa de las operaciones Narco Bet y Narco Azimut (primera fase), que ya habían identificado la actuación del grupo en la movilización de recursos mediante efectivo, transferencias bancarias y criptoactivos, tanto en Brasil como en el exterior.
Esta continuidad demuestra que la Policía Federal ha tratado el combate al lavado de dinero con criptomonedas como una línea de investigación permanente, y no como acciones aisladas. En cada fase, se descubren nuevas ramificaciones del esquema, lo que lleva a más órdenes judiciales y bloqueos de recursos.
El escenario brasileño de los delitos con criptomonedas
La Operación Narco Azimut II se enmarca en un contexto más amplio de endurecimiento de Brasil frente a los delitos financieros que involucran criptoactivos. En marzo de 2026, el presidente Lula sancionó la Ley nº 15.358/2026 (Marco Legal de Combate al Crimen Organizado), que, entre otras medidas, prohíbe expresamente a personas condenadas por crimen organizado operar en exchanges de criptomonedas.
Además de Narco Azimut, la Policía Federal también llevó a cabo en marzo la Operación Decrypted II, que resultó en la detención de un sospechoso en Maranhão por fraudes relacionados con carteras de criptomonedas con ramificaciones en Estados Unidos (US$ 2,6 millones desviados), y la Operación Fallax, que desmanteló una organización dentro de Caixa Econômica Federal, con 21 detenciones y R$ 47 millones bloqueados.
La intensificación de estas operaciones indica que el uso de criptomonedas para el lavado de dinero está más que nunca en el radar de las autoridades brasileñas. Con herramientas de rastreo blockchain cada vez más sofisticadas y una cooperación internacional creciente, la ventana de impunidad para quienes utilizan cripto como instrumento delictivo se está cerrando rápidamente.
Delitos investigados
Los investigados responderán por tres delitos graves:
- Asociación criminal (Art. 288 del Código Penal): pena de 1 a 3 años de prisión
- Lavado de dinero (Ley 9.613/98): pena de 3 a 10 años de prisión y multa
- Evasión de divisas (Ley 7.492/86): pena de 2 a 6 años de prisión y multa
Con las pruebas recopiladas en los registros y el rastreo de transacciones en blockchain, se espera que el Ministerio Público Federal presente una acusación formal en los próximos meses, transformando las detenciones temporales en prisión preventiva y avanzando hacia la fase de juicio.
