El robo de 46 millones de dólares de las carteras del gobierno de Estados Unidos
El 5 de marzo de 2026, autoridades francesas y estadounidenses arrestaron a John “Lick” Daghita en la isla de Saint Martin, en el Caribe, poniendo fin a una investigación que expuso una de las mayores fallas de seguridad en la gestión de activos digitales incautados por el gobierno de Estados Unidos. Daghita está acusado de robar 46 millones de dólares en criptomonedas directamente de carteras mantenidas por el U.S. Marshals Service (USMS), la agencia federal responsable de la custodia de bienes incautados.
El caso llama la atención no solo por el monto involucrado, sino también por la forma en que ocurrió el robo: Daghita es hijo de Dean Daghita, presidente de CMDSS, la empresa contratada por el Departamento de Justicia y el Departamento de Defensa de EE. UU. para proporcionar servicios críticos de gestión de activos digitales. En otras palabras, el propio custodio de las criptomonedas incautadas por el gobierno tenía un hijo con acceso a la operación.
Cómo ocurrió el robo
Según la acusación formal, John Daghita abusó del acceso que tenía a través de la empresa de su padre para desviar criptomonedas de las carteras de custodia del gobierno. Las investigaciones indican que movió aproximadamente 23 millones de dólares en Ethereum entre diversas carteras digitales, creando una cadena de transacciones diseñada para dificultar el rastreo.
Lo que hace el caso aún más significativo es el origen de los fondos robados. El investigador blockchain ZachXBT logró conectar parte de las criptomonedas desviadas con activos que habían sido incautados por el gobierno estadounidense en 2024, los cuales, a su vez, estaban vinculados al infame hackeo de la exchange Bitfinex en 2016, uno de los mayores robos de criptomonedas de la historia.
El papel de ZachXBT en la investigación
Antes de cualquier acción oficial por parte de las autoridades, fue el investigador on-chain ZachXBT quien sacó el caso a la luz. En enero de 2026, publicó conversaciones de grupo y datos on-chain que mostraban que Daghita se jactaba abiertamente del robo en chats privados. El análisis blockchain de ZachXBT rastreó el flujo de los fondos desde las carteras gubernamentales hasta direcciones controladas por Daghita.
La respuesta de Daghita a la exposición fue igualmente reveladora. Tras hacerse públicas las acusaciones, envió pequeñas cantidades de las criptomonedas robadas a la cartera personal de ZachXBT, una táctica conocida como “dusting”. El objetivo era comprometer al investigador asociando su cartera con fondos ilícitos, un intento de intimidación que terminó sirviendo como evidencia adicional en su contra.
El arresto en el Caribe
La operación de arresto involucró cooperación internacional entre el FBI y una unidad táctica de la Gendarmería Francesa, ya que Saint Martin está parcialmente administrada por Francia. En el momento de la detención, los agentes encontraron a Daghita con una maleta metálica que contenía billetes de 100 dólares, además de discos duros y llaves de seguridad que podrían contener más evidencias sobre el esquema.
La elección del Caribe como escondite no es inusual en casos de delitos financieros relacionados con criptomonedas. La región ofrece jurisdicciones con regulaciones financieras menos estrictas y mayor dificultad para la cooperación internacional, aunque en este caso la presencia francesa en Saint Martin facilitó la captura.
Implicaciones para la custodia de criptomonedas gubernamentales
El caso Daghita plantea serias dudas sobre cómo el gobierno de Estados Unidos gestiona los miles de millones de dólares en criptomonedas incautadas que mantiene bajo custodia. Si el hijo de un contratista logró desviar 46 millones de dólares, ¿qué otros controles de seguridad podrían estar fallando?
Cabe destacar que, al mismo tiempo, la justicia estadounidense enfrenta cuestionamientos sobre una incautación de 15 mil millones de dólares en Bitcoin en un caso separado que se encuentra bajo revisión judicial. La combinación de estos eventos pone en duda la capacidad del gobierno estadounidense para gestionar de forma segura su creciente reserva de criptoactivos incautados.
Para el mercado cripto, el caso sirve como recordatorio de que la seguridad de los activos digitales no depende solo de la tecnología, sino también de la gobernanza, los controles de acceso y la supervisión humana. La misma transparencia del blockchain que permitió a ZachXBT rastrear los fondos es la que hace posible identificar fallas en la custodia gubernamental.
